La comida en el viaje

No suelen faltar opciones para comer algo y disfrutar de la comida en el viaje.
No importa si estamos en una ciudad súper turística, en un perdido pueblo en medio de la montaña o caminando por la ruta.


En esta nota:

Comer si vamos andando
¿No dispones de anafe y marmita?
Comida de turista Vs. Comida de local
Preguntar
Puestos en la ruta
Menú
Agua
Evitar comer en aeropuertos
Cazadores-recolectores
Hospedaje con cocina
extensión del desayuno del hostal
Mercados y ferias
Aplicaciones para buscar restaurantes


Comer si vamos andando

Ahora, si vamos a hablar de utilizar inteligentemente nuestros recursos, la palabra clave es prever.
Como comentaba anteriormente en la nota 20 cosas que nunca estarán de más en la mochila algunos de los objetos preciados de mi mochila, que creo que nunca sobran, son el anafe y la marmita. Básicamente: nuestra cocina portátil.

Varias veces me ha pasado de empezar a caminar por la ruta con intención de hacer dedo para llegar al próximo destino y, aun habiendo salido temprano, chocarme con la hora del almuerzo… o la merienda … y hasta la cena. (hasta una semana entera caminando la ruta). Muchos pensarán que es una inconsciencia, pero lo cierto es que no fue una gran preocupación. Estaba preparado para que algo así pueda pasar: Contaba con carpa y saco de dormir pero, más importante aún, contaba con mi botella de agua, comida para hacer, anafe y marmita.
Gracias a eso pude ahorrar, no sólo en hospedajes, sino también en restaurantes o puestos de comida. En otra nota he comentado lo útil que puede resultar tener la posibilidad de cocinar nuestros propios alimentos en ruta como unas sopas, arroz, pasta, incluso calentar agua para mate o un café caliente.

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¿No dispones de anafe y marmita?
(Por ahora)

Volvemos a la palabra prever. Antes de contar con esas utilidades en mi mochila recurría a la vianda. Llevar en mi mochila algunas frutas, o comprar bien barato en un mercado para armar unos sándwiches.

Esto evita tener que recurrir a un restaurant teniendo que conformarnos con un alto precio si es lo único que está disponible cerca de nuestra ubicación.
¿Qué cosas llevaba en la mochila? algunos ejemplos son: Pan, latitas de picadillo, latas de comidas más elaboradas (guiso de porotos o lentejas, albóndigas en salsa, algún pescado en lata, frijol refrito, etc, etc…), frutas, fiambres y/o quesos.

Son muchas las opciones de provisiones para preparar sin cocina portátil. El único detalle a tener en cuenta es que algunas de estas cosas pueden no durar mucho sin heladera, como las frutas o fiambres. ¿La solución? simple: las vamos consumiendo en orden, primero lo que puede echarse a perder rápido.

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Pozole en Zaragoza (México)
Comida de turista Vs. Comida de local
«Hoy se almuerza pulpo!»

Es demás sabido que la comida que presentan los restaurantes para turistas no siempre es la mejor, no siempre es barata, y sobre todo no siempre es la real comida local.
A veces, para que los turistas se sientan «más cómodos» la comida local se mezcla con comida internacional. Si, aunque no lo crean, muchos turistas encuentran más cómodo o atractivo un lugar que les ofrece comodidades similares a las de su casa en su país. Por eso en destinos con una cultura culinaria MARAVILLOSA como pueden ser México o Perú (entre tantos otros) siguen existiendo lugares muy concurridos que venden hamburguesas con papas, hot dogs, pizza, etc…….

La idea es tratar de manejarnos en los destinos como lo hacen los locales y para eso tenemos que conocer a la gente, el señor que sale de trabajar y come algo por ahí antes de ir a la casa no va a pagar el mismo precio que sale un plato de los que les ofrecen a los turistas como “súper oferta”. Hay que aprender a observar a las personas que viven esas calles, siempre se encuentra algún pequeño restaurant alejado de las calles principales y aledañas donde las personas del pueblo van a comer algún plato hecho como en casa. Un plato sin tanta presentación ni chiches y mucho, mucho más barato (Y rico).

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Preguntar

Un secreto (para nada secreto) es preguntar. Nunca queda mal preguntarle a alguna persona donde come o donde compra algunas cosas. Comentando la idea de querer salir del turismo clásico, me encontré en varias ocasiones preguntando a un policía en la calle, a un vendedor o a quien sea que me cruce andando “¿Dónde es que comes tú?”…

Acercarnos a alguna persona del lugar y pedirle que nos recomiende donde a él/ella mismo/a le gusta comer me ha llevado a probar platos baratos, abundantes, riquísimos, bien locales y lejos de estereotipos turísticos. Aparte, colaboramos con los pequeños comerciantes del lugar, un punto muy importante a la hora de recorrer el mundo.

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Puestos en la ruta

En las afueras de las ciudades también hay en donde comer. Los que hayan viajado haciendo dedo (auto stop) y caminado por la ruta los habrán visto. Por lo general, viarios kilómetros por fuera de las ciudades suele haber pequeños restaurantes. Son aquellos a los que van quienes viajan en auto haciendo tramos largos, viajeros, camioneros. Son baratos y de comida bien casera.

A la hora de elegir alguno, si había varios siempre miraba lo mismo: cuántos camiones hay estacionados a su lado. Pocos conocen tanto la ruta como los camioneros, algunos hacen el mismo tramo a diario. Han tenido la oportunidad de probar varios lugares y si están ahí, es porque puede ser el mejor. (o el más barato)

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Menú

No perdamos de vista las pizarras! En los restaurantes, sobre todo los pequeños, suelen  tener «menú diario» o ¨menú ejecutivo». El primero es la recomendación del día de la cocina, y siempre sale más barato que el resto de la carta. El segundo es el menú que se le ofrece más que nada a las personas que trabajan en las cercanías y van a comer ahí (a veces, a diario). También es mucho más barato que el resto del menú. La ventaja de ordenar alguno de estos menúes es que siempre vienen con bebida y/o postre.

Si algún lugar no tiene su pizarra, simplemente le preguntas a quien esté atendiendo tu mesa cuál es el menú del día. A veces no ponen cartelito pero lo tienen!

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El matecito a todas partes.
agua

El agua es una de las cosas que nunca deben faltarnos en la mochila. No importa si estamos en un hotel 5 estrellas. Nuestro bolso de mano debe llevar una botella siempre. Lo que yo recomiendo es llevar una botella de aluminio (o una común pero apta para recargarse miles de veces). En algunos países hay agua gratis en bebederos en la calle o grifos. Estar comprando botellas de agua todo el tiempo nos afecta económicamente tanto como afecta la basura que vamos dejando atrás.

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evitar comer en aeropuertos

La comida de aeropuertos es sinónimo de perder dinero. No es la mejor y cuesta mucho. Yo personalmente intento comer bien antes de ir al aeropuerto si sé que tengo que esperar. O con algo para picar en la mochila. Claramente, no hay muchas opciones si tenemos que hacer escalas

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Cornalitos enharinados, listos para la sarten!

Cazadores-recolectores

No, no es un chiste. Como les contaba en la nota comida de viajero procurar la comida por mis propios medios me ha hecho ahorrar mucho dinero y disfrutar más de los sabores locales. Simplemente hay que estar abiertos a probar comidas nuevas y dejar de lado algunas “ñañas” alimenticias.

Quiero aclarar que con este punto no me refiero a cazar un ciervo o a tener nuestra propia huerta.

La idea es complementar nuestra comida con alimentos que podamos conseguir fácilmente de la naturaleza. Muchas veces he comido pescados que yo mismo pesqué desde la playa o desde un muelle. O que los pescadores descartaban. Es muy raro que esa práctica sea ilegal. No necesitamos más que una tanza, un anzuelo y algo que encontremos por la playa para encarnar. Me he cruzado con árboles de palta (aguacate) andando por la calle. Árboles de manga, coqueros, plátanos (el plátano verde no es dulce, y sirve para preparar deliciosas comidas y es muy utilizado en gran parte de Latinoamérica). Simplemente hay que saber aprovechar la oportunidad de recibir esos regalos de la naturaleza. Estar dispuestos a aprender a prepararlos. Y aprender a disfrutar la comida en el viaje.

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Hospedaje con cocina

Volviendo al punto de los hospedajes (y cómo comentaba en la nota ¿Cómo conseguir hospedaje?), vamos a hablar sobre la importancia de contar con una cocina.

En los hostales suelen permitirnos disponer de esos espacios y eso es una máquina de ahorrar. Algunos de estos hospedajes incluso ofrecen desayuno, lo que ya nos ahorra la primer y más importante comida del día.
En un hospedaje con cocina no importa si no cargas con ollas, platos y cubiertos, calentador, ni nada. Eso puede hacer nuestra mochila un poco más liviana dependiendo de el estilo de viaje que se busque. Si la idea es ir de hostal a hostal, se restaría en la mochila el peso del anafe y la marmita entre otras cosas.

Lo recomendable es llevar esas cosas de todos modos. Por las dudas.

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Desayuno de campeones en Tánger (Marruecos)
extensión del desayuno del hostal

Con este punto voy a ser honesto. No sé si es muy legal la propuesta, pero a mi me salvó varias veces. Cuando el hospedaje tiene un desayuno continental o abundante, no sólo me hago un buen «almorzayuno». A veces, me guardo algunas frutas o pan (inclúso hago sandwich) y me lo llevo para comerlo más tarde.

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Mercados y ferias

En muchos países de Latinoamérica es común que haya mercadillos, o ferias, o mercados a los que la gente va a comprar directamente de pequeños productores locales. Por lo general, en esos lugares hay puestos que ofrecen comidas y suelen ser muy accesibles. El primer ejemplo que se me ocurre es el Mercado de San Pedro en Cusco, muchos viajeros deben conocerlo.

Lo primero sería preguntar a quienes viven en el destino en dónde podemos encontrar el “mercadillo”, una feria o el mercado más barato.

Que sea barato no significa que sea de mala calidad. Con lo que sale un plato en un restaurant puede hacerse en un mercadillo una compra para dos. (y es totalmente empírico).

Las personas que venden comida en esos lugares son pequeños productores o amas de casa que buscan ganar unos pesos más, entre otros tantos ejemplos. Por eso mismo, no buscan matar al cliente con los precios sino vender una comidita rica. Algo que les permita llevar el pan a su propia mesa. Una vez más, disfrutaríamos la cultura del destino, ayudaríamos a una persona local, y estaríamos ahorrando dinero. ¿Qué puede competir contra eso?

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Aplicaciones para buscar restaurantes

Son muchas y muy variadas las Apps que nos ayudan a encontrar un lugar para comer. Y tanto así que creo que merece una nota aparte de comida en el viaje. A pesar de esto y de lo efectivas que parecen estas plataformas, no siempre son de confiar. Algunos dirán que las apps tienen puntuaciones y comentarios de los sitios para comer. Pero a su vez, hay lugares que no están registrados en su base de datos. Son ilegales? No, para nada. Lo que ocurre es que los pequeños sitios para locales ni siquiera suelen tener publicidad. La gente del lugar ya los conocen. O simplemente las personas tienen mesas en un sector de su propia casa y cocinan para vender viandas. Lo he visto muchas veces. Tienen el permiso de hacerlo pero no son restaurantes o delivery propiamente dichos.

Una vez más volvemos a la idea de preguntarle a los locales. Relacionémonos con quienes viven en el destino, el boca en boca.

Ahorrar dinero en un viaje cuando hablamos de comida puede salir muy bien si lo hacemos a conciencia. Nadie está hablando de comer arroz y arroz con arroz, el gusto está en la variedad. Para eso debemos estar abiertos a conocer la comida local y lo que la temporada nos ofrece. Si nos gusta comer en restaurantes, comer hamburguesas, papas fritas y helado todos los días, simplemente hay que re evaluar el tipo de viaje que queremos tener.


Compartiendo estas experiencias, espero haberles resuelto alguna duda.
Si aún hay algo que no les convence sobre la comida durante un viaje, ponganlo en los comentarios.
Bon appetit!

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tinta y mapa

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